Gobierno y Comunidades Autónomas coinciden en su desprecio por la Educación

1460
Gobierno y Comunidades Autónomas compitiendo por ver quien puede meter más personas en un aula


La reunión celebrada el 25 de agosto mantiene las recomendaciones anti-COVID aprobadas el 29 de junio, con el acuerdo unánime de que se puede rebajar la distancia entre los puestos escolares a 1,2 metros.

Prevenir es anticiparse a los riesgos y tratar de evitarlos, no mirar hacia atrás con autocomplacencia y llegar a la conclusión de que el curso pasado funcionó perfectamente y en el actual contexto pueden relajarse las medidas de prevención que la comunidad científica destaca como esenciales: mantener el mayor distanciamiento posible en las aulas y reducir las ratios de alumnado.

La reunión de hoy se salda sin que, pese a lo aprendido durante este verano, se incrementen las medidas de prevención: es más, el principal acuerdo parece ser el de reducir la distancia entre puestos escolares de 1,5 a 1,2 metros. Nada promete indicar que la preocupación de las autoridades educativas vaya más allá de reducir el “gasto” que supuso incrementar las plantillas de personal el pasado curso y reducir las ratios de alumnado por aula. Nadie ha valorado qué porcentaje del alumnado a partir de 3º de ESO estuvo escolarizado semipresencialmente, situación que de hecho será reservada el próximo curso solo para casos muy excepcionales.

Parece que todo se apuesta al avance en la vacunación, haciendo oídos sordos a los informes que reflejan en las últimas semanas un incremento de casos de contagio entre población con pauta completa de vacunación. Igualmente, existe la certeza de que las mutaciones del virus seguirán su curso inexorable y nadie puede predecir la duración de la inmunidad de las vacunas. Todo esto, con unos índices muy por encima de los de hace un año.

Por otra parte, a nadie debería escapar que el COVID ha afectado a algo más que la salud de la Escuela. El déficit educativo acumulado por los periodos de educación a distancia y semipresencialidad para buena parte de la población escolar es notable. Y la mejor manera de paliarlo, incluso en un contexto de riesgo cero por COVID, sería abordar de una manera sistemática una reducción de las ratios de alumnado por aula y un incremento de las plantillas docentes, especialmente en lo tocante a la atención al alumnado con mayores necesidades educativas. ¿Consideran las autoridades educativas desde su atalaya que esto sería un gasto superfluo?

Nada hay en las medidas acordadas sobre el mantenimiento (¿y por qué no incremento?) del profesorado de refuerzo contratado el curso anterior. Nada sobre un descenso de las ratios de alumnado por aula, que vuelven a ser las ordinarias establecidas por la normativa. Eso sí, la ministra de Educación se llena la boca con los 13.400 millones de euros cedidos a las Comunidades Autónomas y recomienda que se priorice la Educación. ¿Se lo gastarán todo en mascarillas y geles?

En Andalucía ya estamos sintiendo los estragos de este triunfalismo. No solo se confirma la reducción de un 30% del personal docente de refuerzo contratado el curso pasado, sino que la planificación de unidades escolares que se ha hecho contempla la vuelta a las ratios ordinarias, habiéndose calculado ya en algunos casos un incremento del 10% para ahorrar personal docente. Sí, volveremos a luchar, como cada inicio de curso, porque se desdoblen unidades escolares con 27 alumnos en Infantil o Primaria, 33 en ESO y 39 en Bachillerato.

Ante este desprecio por la salud pública y por la calidad educativa solo cabe, como siempre, la movilización de toda la comunidad educativa, y el pistoletazo de salida es la concentración convocada el 1 de septiembre ante el Parlamento Andaluz. Las reivindicaciones, tan radicales como merece el tema: que no se cierren unidades en los centros públicos, que se baje la ratio de alumnado por aula, que se mantengan todos los puestos docentes de refuerzo contratados el curso pasado, que se mejore la atención al alumnado con Necesidades Educativas contratando más personal, que se mejore la Orientación escolar con más recursos…

Si el gobierno dice haber puesto los recursos económicos sobre la mesa, ahora falta que nuestra Consejería asuma que la Educación es una prioridad y que se destinen a lo que más aporta en seguridad y calidad: contar con más personal y trabajar en grupos más reducidos.

El 1 de septiembre a las 19.00 nos vemos en el Parlamento Andaluz.

Artículo anteriorNovedades (agosto)
Artículo siguienteLa demagogia de las ratios escolares. En respuesta al consejero Imbroda