El viacrucis del tercer trimestre

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Debido al sinsentido de un calendario religioso de origen medieval, el tercer trimestre va a resultar un largo viacrucis de estaciones sin descansos que vamos a tener que sufrir tanto alumnado como profesorado.

Además de irracional, este largo trimestre resulta completamente antipedagógico, salvo que el objetivo sea que el alumnado llegue extenuado a los calores de junio y tengamos que resucitarlos para que puedan realizar la evaluación extraordinaria.

Esto no sucede en ningún país europeo de nuestro entorno, incluso ya algunas comunidades, como Cantabria, han adaptado un calendario mucho más coherente con los descansos y fundamentado en criterios pedagógicos.

¿Hasta cuándo vamos a tener que sufrir este calvario?

¿Qué necesidad hay de llegar exhaustos a un mes de junio tan importante para los resultados finales del curso? Acabemos ya con esta penitencia impuesta por la jerarquía eclesiástica de un estado aconfesional.

Por un calendario racional y con sentido pedagógico en vez del lunático actual.

Centrémonos ya en las recuperaciones y no en las resurrecciones.

Así sea.

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