¿Abandono de los CEPER o xenofobia en la provincia de Almería?

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Los CEPER de la provincia de Almería se encuentran abandonados por la administración educativa que, lejos de dar respuesta a la elevada demanda de matriculación de personas principalmente migrantes que requieren formación en lengua española y planes de formación intercultural, limita las plantillas y no invierte en unas infraestructuras con múltiples barreras y carencias.

Por ejemplo, en el CEPER Ángeles López Ruiz de Vícar (distribuido en cuatro localidades de la zona de Las Cabañuelas- sede principal- La Puebla de Vícar, La Mojonera y La Gangosa), la matriculación de este curso se acerca a los 275 alumnos/as, menos que en años anteriores por la limitación de la ratio por grupo clase con la finalidad de respetar los espacios y otros aspectos del protocolo COVID. Han quedado en lista de espera unos 300 alumnos/as que se encuentran en lista de espera para ver atendida su demanda.

En una situación similar se encuentra el CEPER Paulo Freire de El Ejido, con sede principal en El Ejido, siete aulas diseminadas en distintas localidades (Balerma, La Norias, San Agustín, Matagorda,…) y con la persona especialista de inglés, itinerante. El número de matriculaciones no se ha visto afectado por la pandemia: los niveles son parecidos a los de cursos anteriores. El plan educativo más demandado es el de Interculturalidad y Lengua española, para el que hay una lista de espera de más de 300 personas para cursar dicho plan.

La misma situación en otros centros de la provincia de Almería (como en el caso de El Puche), nos lleva a concluir que la Administración no dota de los medios necesarios y abandona a los CEPER a su suerte.

La carencia de infraestructuras adecuadas y suficientes (la sede de Las Cabañuelas presenta múltiples barreras arquitectónicas para personas con discapacidad) junto con la falta de dotación de ordenadores portátiles, que llevan esperando desde diciembre, dificulta en gran medida una atención educativa de calidad.

Sin lugar a dudas, se necesita una fuerte inversión que garantice la atención educativa de la población mayoritariamente migrante de las zonas mencionadas.

Por otro lado, sorprende que la población migrante de Almería se encuentre desasistida, sobre todo teniendo el cuenta la riqueza que genera a la provincia y, por ende, a Andalucía. Parece que a la Administración no le interesa integrar a las personas migrantes en la sociedad almeriense.

CGT Almería hace un llamamiento a la Administración para que adopte soluciones de calado que vienen reclamándose desde hace años. La exclusión social y la segregación de las personas migrantes en la provincia de Almería es manifiesta y requiere de soluciones urgentes.

El esfuerzo que hacen las directivas, con una carga burocrática, organizativa y administrativa que supone una matriculación elevada no se ve compensada por la Delegación de Almería con mayor dotación presupuestaria y de personal. En el caso de Vícar, la plantilla es de cinco docentes para atender adecuadamente a la totalidad del alumnado.

La población migrante no es invisible. ¡¡Medidas urgentes YA!!

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