CGT llama a la objeción de conciencia ante la entrada de la caza en la escuela

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La formación ultraderechista Vox ha conseguido introducir en las escuelas la matanza de animales mediante la promoción de la caza y de las escuelas taurinas con el argumento de la promoción de la cultura, el arte y el control de las especies.

Las escuelas deben ser, además de lugares de conocimiento y educación, espacios de paz, de concienciación y de transmisión de valores transversales como la defensa del medioambiente y nunca un púlpito desde el que imponer una ideología retrógrada que ensalza la muerte de los animales por diversión.

Con el pretexto del control de la población animal, los ultraderechistas defienden una práctica que cada año provoca la muerte de unas 28 personas, el abandono de unos 50.000 galgos, que gatos y perros abandonados se conviertan en objeto de captura y que genera “graves desequilibrios en los ecosistemas desplazando y dañando a las poblaciones autóctonas” y “descompensando la proporción entre machos y hembras” , según la formación Ecologistas en Acción.

No vamos a negar que la caza, de algún modo, forma parte de una dimensión de la ruralidad (donde quiere extender sus tentáculos la ultraderecha), pero no estamos en la España de Miguel Delibes. Lo cierto es que (igual que ocurre con la costumbre de dar entradas gratis para los toros a menores) tras la defensa de la caza existe una motivación lúdica y económica promovida por las élites adineradas, como grandes propietarios de fincas, banqueros, empresarios, aristócratas y políticos: la caza generó unos beneficios en 2007 de más de 2.750 millones de euros, según la FAES, y en 2004 movió otros 6.000 millones de euros en dinero negro, según el expresidente de la Federación Española de Caza, Andrés Gutiérrez Lara.

Mientras tanto, el resto de ciudadanos de a pie vemos mermados nuestros derechos al imperdírsenos el acceso a montes públicos, caminos, cauces y vías pecuarias y el desarrollo rural para que unos cuantos ricos puedan matar animales tranquilamente.

Por más que se empeñen los ultraderechistas, la muerte nunca ha sido ni será cultura.

Por todo esto, en CGT rechazamos la inclusión de la cacería en el currículo escolar y llamamos a la comunidad educativa a que se oponga a esta medida y a que ejerza su derecho a la objeción de conciencia. No a la promoción de la muerte en las escuelas.

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