Las dos caras de SIPRI

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En enero de 2019 se puso en marcha el sistema SIPRI de adjudicación de sustituciones y vacantes sobrevenidas. El nuevo sistema prometía transparencia y operatividad, pero la transparencia se volvió opacidad y la operatividad, ineficacia.

Es cierto que desde entonces han mejorado algunos aspectos, como por ejemplo, que ahora se realizan dos llamamientos semanales, aunque esto no siempre ocurre: viene siendo habitual que la Consejería anule convocatorias cuando estas coinciden con puentes o festivos locales o provinciales.

Otra mejoría es que que las personas aspirantes e interinas pueden mirar su posición en la bolsa. Sin embargo, es imposible consultar la situación de las bolsas de manera actualizada y saber por qué una plaza convocada no se cubre. Si es por falta de integrantes en las bolsas o porque los participantes se han declarado inactivos.

Además, nos encontramos con que a veces puestos que han sido convocados no se adjudican y desaparecen del sistema. En el caso de las sustituciones, el motivo puede ser la incorporación de la persona titular pero ¿cómo pueden desparecer vacantes que han sido convocadas y no adjudicadas? Sabemos que en algunos casos se han adjudicado de manera telefónica desde las delegaciones de las distintas provincias, pero ¿por qué no queda constancia de esa adjudicación? ¿Por qué a veces se cubren en la misma semana y en otras ocasiones se tardan semanas y hasta meses en hacerlo?

En otras ocasiones, al encontrarse una determinada bolsa sin integrantes o para cubrir puestos específicos, se recurre a personal de otra bolsa afín. Los criterios que se siguen no solo se ocultan, sino que se han modificado a lo largo del curso.

Otro problema de SIPRI que debe solucionarse es que, según el día de la semana en que la persona interina sea cesada, estará más o menos días sin trabajar. A esto hay que añadir que son las directivas quienes tienen que informar del cese de la persona interina para que puedan volver a incluirla en el sistema. ¿Acaso no están ya las directivas suficientemente saturadas como para tener que asumir más tareas administrativas? Si hubiese un retraso en la comunicación por parte de la directiva, la persona interina podría quedarse sin trabajar al no poder participar en la siguiente convocatoria, con la consecuente pérdida de tiempo de servicio y salario. Si además esta situación se diese antes de la anulación de una convocatoria (por puente o festivo) o justo en la última convocatoria antes de Navidades, el tiempo de servicio y dinero perdidos podría llegar a ser de semanas e incluso de un mes, ya que la última convocatoria del primer trimestre tiene lugar los primeros días de diciembre y la primera del año a mediados de enero.

Desde CGT hemos intentado arrojar un poco de luz a la cara oculta de SIPRI, recopilando las vacantes y sustituciones realizadas desde el sistema en el primer trimestre del curso y además tener constancia en este curso tan atípico de las vacantes COVID, de las que tampoco hemos tenido información clara desde la Junta.
Desafortunadamente, no podemos asegurar que la fiabilidad sea total debido a las lagunas expuestas arriba.