Carta abierta del Sindicato de Enseñanza de CGT Granada a la Delegada Territorial de Educación y Deporte, D. ª Ana Berrocal

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Estimada Sra. Delegada:

Como sindicato representativo del profesorado de la provincia de Granada, quisiéramos señalarle algunas cuestiones en relación a la concesión al profesorado de nuestra provincia de la Bandera de Andalucía, que usted ha auspiciado.

En primer lugar, nada que objetar a las justificaciones de esta concesión y a los halagos a la labor docente que ha expresado en su carta de felicitación dirigida al profesorado de Granada. Nadie que viva de cerca el mundo de la educación puede poner en duda la “capacidad de adaptación” e “ingenio” que ha tenido que demostrar el profesorado en el contexto de esta crisis, en gran parte forzado por la falta de capacidad, la improvisación y el abandono que en muchos momentos ha manifestado la Administración que usted representa, errática en su planificación y tacaña en el suministro de los recursos humanos y materiales que hubieran sido deseables.

Hemos podido contar en muchos centros escolares -no en todos- con el importante refuerzo del profesorado de “apoyo COVID”, personal interino que está dando lo mejor que tiene, pese a haber comenzado el curso sin saber si sus puestos tendrían continuidad pasado diciembre, y que ejerce en Primaria labores de tutoría que su administración no reconoce. Profesorado que ya intuye que cuando vuelva la vieja normalidad se irá a la calle con una mano detrás y otra delante, pese a la evidencia de que en grupos reducidos se trabaja de forma más segura y con mejor atención al alumnado. Al menos le quedará su trocito de bandera de recuerdo.

Justifica esta concesión, entre otras cosas, con el argumento de que el profesorado ha jugado un papel esencial para que los centros sean espacios seguros, y se mencionan en prensa unas cifras de incidencia COVID dignas de elogio, pero no tan dignas de hacerse públicas de manera completa y transparente, no vaya a ser que detectemos que no es oro todo lo que reluce. ¿Sabe que los contagios en centros escolares son ya porcentualmente los más importantes entre todas las categorías que establece Sanidad? ¿Y cuántos de los considerados “contagios en entornos familiares” o desconocidos pueden tener su origen en el medio escolar?

Pero, si tanto alaba la contención de los contagios en los centros escolares, ¿por qué ha ninguneado en esta concesión a todo el personal no docente que trabaja en ellos? Personal de limpieza, de administración, conserjes, monitores, personal de comedores… ¿No es importante su labor para la seguridad de toda la comunidad? ¿No está expuesto a los mismos riesgos?

Podrá argüir que este personal no es de su incumbencia, porque depende de otra Consejería, la misma respuesta que reciben de su Delegación los equipos directivos que imploran de forma infructuosa que se cubran sus bajas en centros educativos. Ya sabe, esas jubilaciones de conserjes, monitores de administración en colegios, personal de limpieza… que en algunos casos están sin cubrir desde el curso pasado. ¿Le bastará a la directiva del IES Emilio Muñoz su trocito de bandera para cubrir el trabajo de un conserje jubilado hace tres meses? ¿No cambiaría su parte de bandera la directiva del CEIP Manuel de Falla de Peligros por el monitor administrativo que se jubiló en marzo de 2020 y sigue sin cubrir? Va para un año que la directiva tiene que asumir su trabajo, y que cuando todo el personal docente está atendiendo clases nadie puede responder al teléfono o abrir la puerta. Idéntica situación se vive en el CEIP Las Encinas de Alfacar, pero en este caso ¡solo desde noviembre de 2020!

Que este personal dependa de otra consejería no es excusa para que usted no actúe de forma rauda y contundente para que se cubran sus bajas, pues es usted la responsable última de los centros educativos de la provincia. No es de recibo que echen balones fuera (fieles a las tácticas de su entrenador y consejero Imbroda) y que las directivas afectadas o los delegados sindicales de educación seamos “remitidos” a la delegación que comparte edificio con la suya, y se nos dé por respuesta que ya saben que esos puestos están sin cubrir, pero que no hay presupuesto.

Cita a Einstein en su carta al personal docente de Granada, con esa magnífica frase de que “la crisis es la mejor bendición que puede sucederle a las personas y los países, porque la crisis trae progresos”. Bendita bendición, pero para las personas supervivientes, claro. Y es una frase basada en el pasado, en momentos históricos en que hubo responsables que supieron aprender de los errores, cosa que no puede decirse de la administración que usted representa, porque ningún progreso ni mejoría de cara al futuro parece deducirse de la planificación de las unidades escolares en nuestra provincia para el próximo curso; esa planificación cuyos datos niega a las organizaciones sindicales, pero por lo que nos llega de los centros educativos anuncia el cierre de numerosas unidades escolares públicas en Granada. ¿Y qué puede decirnos del cálculo de las ratios escolares como si nada hubiera pasado, con sus 25 alumnos por clase en Infantil y Primaria más ese 10% de incremento al que ya nos hemos acostumbrado desde los tiempos del PSOE? ¿De qué nos sirve este tiempo de sacrificio si su administración no ha aprendido nada? ¿Qué progreso cabe esperar? Volveremos a las mismas aulas masificadas y a conversar telemáticamente con compañeras y compañeros interinos que quedarán en paro, a quienes echaremos de menos porque su trabajo ha sido y es fundamental. Pero les quedará su trocito de bandera para el recuerdo.

Coincidimos con usted -en parte- en su alegato final: hace falta tejer “la red de la responsabilidad compartida necesaria para que nuestra sociedad crezca y avance venciendo a esta pandemia y a cualquier dificultad que pudiera amenazarnos”. En lo que tal vez no coincidimos es en que, en nuestra humilde y minoritaria opinión, la dificultad que amenaza a la educación pública granadina y andaluza es precisamente el gobierno y la administración que usted representa.

Lo dicho, agradecemos lo que pueda tocarnos de bandera, pero agradeceríamos mucho más que, además de reconocimiento, el profesorado y todo el personal que trabaja en los centros escolares de nuestra provincia tuviera recursos suficientes, todos los puestos de trabajo necesarios y condiciones dignas. En sus manos está, si no el conseguirlo, el hacer todo lo que esté en su mano para que se consiga. Requiere más esfuerzo que proponer una distinción, pero tiene mayor impacto y se lo agradeceríamos más.