La vuelta a clases: un tetris que no encaja

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Resumen de la Mesa Sectorial del 28/07/2020. Palabra de Viceconsejera

Decir que estamos en una situación muy cambiante no exime de responsabilidades y de planificación a la Consejería. Su falta de previsión es de todo menos tranquilizadora. Repetir que se apuesta por la presencialidad sin dotar de los recursos necesarios resulta ofensivo.

Tras la avalancha de escritos de protesta, exponer ahora que las medidas que han de tomar los equipos directivos son estrictamente organizativas (¿ya no se les exige que sean técnicos de prevención ni sanitarios?) no soluciona la insuficiencia de recursos y de espacios. ¿Y cómo organizarse si no saben con qué efectivos van a contar? Después de un tercer trimestre y un verano con la lengua fuera y trabajando en agosto, esto es la gota que colma el vaso.

Si, como recalca la Viceconsejera, la prioridad es la salud, ¿en qué medidas concretas se traduce eso si los grupos van a estar atestados? La distancia de seguridad debe garantizarse, con desdobles, bajada de ratios y contratación de personal. Si no, no es creíble.

La Viceconsejera señala que los cupos destinados para la coordinación COVID (461 maestros y 340 docentes para el resto de Cuerpos) se van a incorporar a la adjudicación definitiva. Con la cantidad de unidades perdidas en la pública, no es ni lo comido por lo servido. El profesorado de refuerzo COVID, sin embargo, se incorporará en septiembre, que tampoco hay que darse patadas en el culo ni facilitarles el trabajo a los equipos directivos. Del Cuerpo de Maestros serán 1803 de la especialidad de Primaria y oscilarán entre 1 y 4, según el número de unidades. ¿Nadie de PT y AL con la escasez que hay? De Secundaria se anuncian 2100, variando también de 1 a 4. De Régimen Especial se distribuirán 57. ¿Y a los centros que son solo de Infantil no se manda a nadie? ¿Y a los centros de Personas Adultas, donde hay alumnado de 70 y 80 años? Sí, de acuerdo, son enseñanzas no obligatorias, pero tampoco es obligatorio estudiar en un concertado y allí sí van a aumentar las plantillas.

Sobre este profesorado de refuerzo la Junta adelanta que tendrá un contrato del 1 de septiembre al 31 de diciembre, aunque su intención es que llegue hasta el 30 de junio con una prórroga. Por lo que pueda pasar, la Consejería no pone sobre la mesa las vacantes en cuestión, que deberían haber salido en la colocación de efectivos. No queremos pensar que pretenda devolver a la bolsa a todo ese personal a finales de año alegando motivos presupuestarios. Si se baraja una enseñanza en confinamiento para esa época, esperamos que no se vuelva a la práctica del tercer trimestre de no cubrir bajas, jubilaciones, permisos… En cualquier caso, si pretende que esté el 1 de septiembre en su centro, ¿habrá una convocatoria de SIPRI a finales de agosto? No tenga en vilo a sus trabajadores. La paciencia tiene un límite.

Queremos profesores, no ordenadores

Se va a dotar de más de 100.000 dispositivos a los centros a mitad de septiembre y en noviembre (igual los traen en camellos desde Oriente) habrá una partida para el alumnado de más de 20 millones de euros. Esto se llama fomentar la presencialidad. ¿No podría destinarse ese dinero a contratar a docentes y así desdoblar grupos y bajar la ratio?

Sobre el personal de limpieza se anuncian contratos de 2 a 1 limpiadores extras por centro, según tengan 500 o menos alumnos. ¿De verdad? Si hay un déficit endémico de personal, además de una política de externalización del servicio, serán bienvenidos pero insuficientes. Con el volumen de trabajo que van a tener, sin contar con la tensión añadida, estas personas van a caer enfermas. Asimismo, se va a pedir a los ayuntamientos que refuercen estos servicios en los colegios. La Consejería deberá aclarar qué va a ocurrir con las empresas, que tradicionalmente tienen en condiciones de precariedad a este personal. Respecto al horario, entendemos que habrá de mañana y de tarde.

Hace poco la Consejería anunció una partida, vinculada a la seguridad contra el coronavirus, de 25 millones de euros para obras de los centros que hayan presentado proyectos (sabemos que ese dinero va a servir, en buena medida, para obras de mantenimiento y arreglo de deficiencias serias que la Administración debiera haber resuelto hace tiempo). La pregunta es obvia: ¿van a estar terminadas antes de que empiece el curso? Escépticos somos.

Para Educación Especial hay previstas 128 unidades adicionales, lo que supondrá el contrato de 152 PTIS. Este personal es deficitario en los centros andaluces, de modo que la Junta va a hacer sencillamente algo que ya tenía que haber hecho para garantizar el derecho a la atención de este alumnado.

Que a estas alturas la Viceconsejera anuncie que a los centros se les va a surtir de gel hidroalcohólico y mascarillas no debería ser noticia, pero la realidad es que hasta ahora no ha sido así o se ha dado de manera insuficiente, con el consiguiente gasto para los centros.

La Junta indica que cada centro tendrá personal sanitario de referencia, de lo cual nos congratulamos, pues lo venimos exigiendo desde hace años. Esperemos que venga para quedarse y no sea una propuesta de hoja caduca. También ha señalado que se va a hacer el test diagnóstico (entendemos que a todo el personal: docente y no docente) por zonas educativas. Es básico que aclare cuándo se realizarán las pruebas, de qué tipo serán y si se repetirán periódicamente.

La Viceconsejera adelanta que habrá otra mesa sectorial a finales de agosto para analizar la evolución de la pandemia y sus posibles consecuencias en la organización de los centros. No descarta la posibilidad, ante unas circunstancias adversas, de flexibilizar la enseñanza presencial en Secundaria. En otros territorios ya trabajan con ese escenario de manera firme: ¿aquí no han tenido tiempo de preverlo? ¿Habrá que deshacer y rehacer contrarreloj la organización de los institutos?

Es importante recordar que la dotación prometida por la Consejería se verá sensiblemente menguada por el reparto con la concertada (de momento, de más de 6.000 docentes anunciados pasamos a menos de 4.000). La Administración no puede envolverse en la bandera del COVID y los recursos destinados a combatirlo para tapar las carencias del sistema público educativo andaluz. El dinero empleado en Educación no es gasto sino inversión, señor Imbroda. Echamos en falta medidas para la conciliación por parte de la Junta de Andalucía, sin las cuales es imposible cuadrar nada.

Desde CGT, emplazamos a toda la comunidad educativa a movilizaciones en el mes de septiembre.