La ruleta rusa de la Consejería para personal sensible

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Las respuestas de las Áreas de Vigilancia de la Salud al personal sensible que ha presentado informe por especial vulnerabilidad ante la infección están siendo de chiste, si no fuera porque está en juego la salud y la vida de muchas personas.

De entrada, nos dicen lo siguiente: se considera que, con las medidas adoptadas en los centros de trabajo, en cumplimiento del Real Decreto-ley 21/2020, el riesgo en los mismos será similar al riesgo comunitario, que en estos momentos se considera bajo o muy bajo, desde el 21/06/2020. Se les olvida el detalle de que este personal sensible, que ha estado evitando todo tipo de riesgos hasta la actualidad, no podrá hacerlo cuando se incorpore a unas aulas y centros masificados, en los que es imposible que se respeten las distancias de seguridad. CGT ya ha denunciado recientemente que el coronavirus ha llegado al Programa de Refuerzo Estival, donde la participación es ínfima y los grupos muy reducidos, cuestión que sigue “ocultando” la Consejería de Educación.

A fecha 16 de julio ya hemos dado un paso atrás y el riesgo vuelve a ser mucho más elevado, hasta el punto de que la Junta de Andalucía ha impuesto el uso obligatorio de mascarilla en todos los espacios públicos abiertos o cerrados. Enviar al personal sensible en septiembre a las aulas (no todas con buena ventilación, y en contacto directo con cientos de estudiantes) será lo mismo que enviarlos al matadero o a recoger fruta en condiciones de masificación y hacinamiento, actividades en las que se están dando la mayoría de contagios de la actualidad.

Sigue el escrito diciendo que esta situación conlleva continuar con la actividad laboral habitual, sin adaptaciones específicas ni cambio de puesto. Las posibles excepciones deberán valorarse por los propios SPRL… Por tanto no procede la adaptación de su puesto de trabajo. No obstante todos los puestos de trabajo deben respetar las recomendaciones y medidas actualizadas de prevención recomendadas por las autoridades sanitarias con el objetivo general de evitar los contagios.

O sea, que nos vayamos olvidando de las adaptaciones. En centros educativos masificados y sin espacios es completamente imposible respetar las recomendaciones y medidas de prevención, por lo que la única medida que se va a tomar es el uso continuado de mascarilla. No se ha apostado en estos momentos tan críticos por la bajada de ratios, ni por el incremento suficiente del profesorado; además, las medidas de separación pertinentes son “aconsejables” y no obligatorias. Todo esto por no hablar del invento de los grupos burbuja que “no van a estar en contacto con nadie del exterior”.

Ahora viene cómo quitarse el muerto de encima, tarea en la que ya sabemos que la Consejería de Educación es experta en hacer desaparecer todas las responsabilidades de su chistera: las medidas organizativas dependen directamente de la organización de cada Centro. Contacte con su dirección cuando reciba nuestro informe. Premio si habías pensado que de nuevo es a las directivas a las que se les trasladan las responsabilidades.

En esta ocasión hay que reconocer que han sido más repartidas. Como hemos podido comprobar gran parte del profesorado, a través de la bandeja de Séneca y correos de los equipos directivos se nos está “invitando” a firmar un documento que habla de que hemos recibido información y formación necesaria sobre medidas de Prevención de Riesgos Laborales*.

Resumiendo, que si nos contagiamos es por no hacer caso a toda la información que nos han facilitado, mandado leer y firmar, no porque sea imposible seguir esas recomendaciones y medidas en los centros. Y cuando vayamos a exigir responsabilidades por los contagios y sus consecuencias a la Consejería, ¿qué nos contestarán: Ya te dijimos lo que tenías que hacer para no contagiarte?

Esta vez también a los médicos de familia les ha tocado su parte: aconsejamos que comente su situación con su médico de familia por si considerase oportuno añadir alguna medida adicional a las señaladas, basándose en la evolución clínica o en los informes aportado por los especialistas. Vamos a ver, si el médico ya ha hecho su tarea y todos los informes de las personas más vulnerables los han realizado ellos, ¿a qué viene ahora devolverles la pelota? Es la administración educativa la que, pese a los informes médicos, concluye: no precisa ni adaptación ni cambio de puesto, permanece en su actividad laboral habitual. La única medida adicional que pueden tomar los médicos ante la obligatoriedad de incorporarse a su puesto de trabajo sin adaptación ni cambios es darle la baja ante el peligro real y evidente de perder la salud o la vida.

Conclusión: ponte mascarilla en el Centro educativo durante 7, 6, 5 horas al día aunque tengas problemas graves de salud que desaconsejen su uso, porque no vamos a adoptar otras medidas para salvaguardar la salud de quienes trabajan en el ámbito de la Consejería. Si no mantienes la distancia de seguridad y otras medidas de prevención es problema tuyo, que ya te lo hemos avisado. Si te contagias es culpa tuya por no hacer caso, o de tu médico por no darte la baja, o de tu directiva por no poderte adaptar el puesto de trabajo; pero por supuesto nunca del área de vigilancia de la Salud ni de la Consejería de Educación por no adoptar las medidas globales y efectivas necesarias para protegerte.

¿Qué ha hecho CGT en este tiempo?

Aprovechamos para recordar que CGT no ha cesado de pedir en todas partes desde antes del inicio del confinamiento que se vele por la salud y seguridad de quienes trabajan en los centros educativos de Andalucía. Así lo hicimos el 12 de marzo con escritos dirigidos a los Comités de Seguridad y Salud del Personal Docente no universitario de cada provincia, instando a que se reuniesen con carácter de urgencia. En la mayoría de casos no obtuvimos respuesta o fue totalmente insuficiente e insatisfactoria. El 13 de abril y el 25 de mayo reiteramos la petición (incluyendo al PAS) a cada Delegación Territorial.

A la Coordinadora General de las Unidades de Prevención de Riesgos Laborales de la Consejería de Educación, el 12 de mayo le hicimos unas consultas urgentes sobre medidas de seguridad ante la inminente reapertura de centros, y el 25 de mayo, tras no obtener respuesta, nos volvimos a dirigir a ella con consultas sobre el personal sensible y la reincorporación a los centros educativos andaluces.

Asimismo el 25 de mayo denunciamos ante la Inspección de Trabajo y Seguridad Social de Sevilla, Málaga y Cádiz la falta de Médicos del Trabajo en su respectivo Centro de Prevención de Riesgos Laborales provincial, donde se incumple la relación de puestos de trabajo, estando al 20, 33 y 50 % de lo que les correspondería. Si en condiciones «normales» es increíble que sea así, decíamos: «en circunstancias como las que vivimos a consecuencia de la pandemia del COVID-19, se hace más evidente la necesidad de que dichos puestos se cubran para poder atender las posibles solicitudes de ser considerado personal de riesgo de muchos de los miles de trabajadores funcionarios y laborales de la Junta de Andalucía, incluidos los de la Enseñanza Pública dependientes de la Consejería de Educación; pues, de no ser así, dichos trabajadores podrían quedar en situación de indefensión al no tramitarse a tiempo su expediente».

¿Qué ha ocurrido? Se ha actuado de cara a la galería: que parezca que la Administración tiene toda la voluntad; eso sí, de personal para gestionar el volumen de peticiones no hablamos. Lo importante son los titulares que salen en los medios y en las notas de prensa de la web de la Consejería.