“Ante todo, mucha calma”, Consejero dixit

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Aficionado a los grupos de la movida, ha dado unos cuantos Golpes Bajos a la educación pública, lo ha hecho Peor Imposible y ahora pretende dejarla Siniestro Total.

Para mayor tranquilidad, el portavoz del Gobierno ha dicho esta semana que «hasta días antes» no sabrá cómo se adaptará la vuelta al cole. Vale que la sinceridad es importante, pero no es lo único que les pedimos a quienes están al frente de la Junta.

Reza lo que sepas. Eso parecen haber pensado en Consejería. Tienen preparados lotes para repartir entre el personal de los centros. Cada cual podrá elegir el que más le convenza: rabo de conejo, trébol de 4 hojas, rosario fosforito o gato que agita el brazo. Ese es el gran despliegue. Mascarillas también, pero en breve se agotarán, por más que digan que hay infiniiiiiitas (3 millones* entre unas 150 mil personas dan 20, para un mes, sin contar que haya que suministrarlas también al alumnado que no lleve o a quien se le rompa). Se harán pruebas, vale, pero aún no sabemos cómo, dónde, de qué tipo ni con qué frecuencia (apuntan que una al trimestre). Serán para quienes trabajan en los centros: la mínima parte de las personas que asisten a estos. Otro pequeño detalle: no hay lavabos ni tiempo suficiente para lavarse las manos tanto como indican las Instrucciones de 6 de julio. Los protocolos los elaboran personas que no son especialistas. Etc.

¿Está la Ministra?

Si desde el Ministerio de Sanidad, cuyas competencias están transferidas a las Comunidades, son capaces de marcar unas pautas para todo el territorio, ¿por qué no también en Educación? Señora Celáa, no basta con recomendaciones ni buenas intenciones, hay que establecer unos mínimos exigibles para garantizar la educación presencial segura. (Llevamos meses diciendo esto: que lo diga el Presidente de la Junta a mediados de agosto es una muestra de la pérdida de papeles suya y de Imbroda, cuya habilidad consiste únicamente en echar balones fuera). No queremos una vuelta en falso a las aulas. Queremos volver para quedarnos y en condiciones de seguridad. Por si no les ha quedado claro al Consejero y a la Ministra, hacen falta: bajada de ratios (necesaria desde hace años), búsqueda de espacios, desdobles, contratación de docentes y de personal de administración y servicios. Volver a los centros sin garantías es una bomba de relojería para toda la población.

En Ceuta, que depende directamente del Ministerio, tienen claro (así lo recoge su Plan de contingencia) que la Educación en Infantil y Primaria ha de ser presencial 100% (la Comunidad Valenciana incluye también 1.º ESO y FPB). Para ello, han establecido diferentes horarios de entrada y salida, bajada de ratios, contratación de profesorado, utilización de otros espacios públicos… Han hecho los deberes. El alumnado asistirá por turnos la mitad de cada jornada. Para ESO, Bachillerato, FP y Personas Adultas se alternará la presencialidad con la enseñanza en línea. Abordan la Educación Especial con sus especificidades y el funcionamiento del comedor escolar. Habilitarán unas aulas de conciliación familiar: “Podrá beneficiarse de esta medida el alumnado cuyos progenitores acrediten debidamente la necesidad del trabajo presencial”. Tienen previstos: Plan de apoyo para el alumnado con dificultades de aprendizaje y/o emocionales, Plan de seguimiento de alumnado de NEE y de NEAE, Plan de seguimiento para alumnado considerado de riesgo. Parece que allí sí se han anticipado.

Gobierno central y andaluz siguen sin tocar una piedra angular del asunto: la conciliación. Sin ella, podremos hacer el pino, piruetas y triples saltos sin red, pero milagros no.

*En Valencia, con un volumen bastante menor de población, es el mismo número y son reutilizables.