No sin PCR

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Desde la Consejería de Educación se nos vende la imagen de unos centros escolares seguros y con mínimas incidencias por COVID-19. El número de centros y aulas en cuarentena que se difunde periódicamente supone un porcentaje muy bajo, ¿pero se debe esta realidad a que los centros estén realmente libres de COVID o a la escasez de pruebas PCR que se están realizando en un sector poblacional en el que todos los estudios apuntan a que las personas portadoras asintomáticas son mayoría? ¿Pueden no desarrollar síntomas pero transmitir la infección en su entorno educativo, familiar y social?

Sin duda, el ejemplo más flagrante de falta de rigor y prevención se da en los casos en que el personal educativo confirma un positivo en COVID por PCR. Tras el correspondiente período de cuarentena, por supuesto sin cubrir su ausencia en el centro, en caso de no haber manifestado síntomas se debe incorporar a su centro de trabajo sin realizar una nueva PCR que confirme que está libre de la infección y que, por tanto, no puede transmitirla.

Desde luego, el personal educativo y su entorno de trabajo dista de merecer la atención y cuidado que, por ejemplo, se presta a los jugadores de futbol profesional; pero no entendemos que los protocolos no le reconozcan la misma importancia que al personal sanitario, fuerzas de orden público o personal de residencias, que sí requieren la confirmación de una prueba PCR negativa antes de reincorporarse a su trabajo. No se trata sólo de la seguridad de estas personas trabajadoras, se trata del riesgo de contagio que pueden suponer para toda la comunidad educativa y sus correspondientes entornos familiares y sociales.

El reciente testimonio de una docente que, tras haber pasado el período de cuarentena por infección activa de COVID, antes de reincorporarse a su trabajo optó por realizarse (a su costa) un test PCR que seguía ofreciendo un resultado positivo, debe ponernos en alerta, y hacer reflexionar a la Consejería de Educación sobre el actual protocolo. Que alguien considere que las probabilidades de contagio son pocas, o que el entorno laboral docente no afecta a personal de riesgo, no basta. El virus sigue ahí, y aunque los casos positivos se estabilicen, nuestros hospitales y personal sanitario saben de sobra que la situación sigue siendo muy complicada, y un mayor celo en la prevención en centros escolares podría ayudar mucho a mejorarla.