Improvisación, mentiras y cintas de obras: El inicio de curso en Andalucía

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Con alegría y satisfacción, como no podía ser de otra forma, hemos recibido la misiva de Patricia del Pozo el profesorado andaluz.

Es reconfortante que escriba que la inclusión y la eliminación de las desigualdades son algunos de los desafíos más importantes de la educación en nuestra tierra. Parece, sin embargo, que eso no casa con los ingentes fondos destinados a la privada concertada en detrimento de la educación pública.

La improvisación y el despropósito de los certificados médicos son todo un clásico de septiembre. El juego de trileros con los números de docentes y ratios tampoco podía faltar, como es tradición ya.

La realidad que encontramos en multitud de centros es la de obras a medias, que pueden llegar a prolongarse hasta enero, según las previsiones. Es el caso de los institutos Diamantino García o V Centenario de Sevilla, el Molinillo de Guillena, el Alixar de Castilleja o el CEIP Ciudad de Oscua de Villanueva de la Concepción, por citar solo algunos. Ruido, polvo, aulas sin techo, zonas precintadas, falta de espacio para dar las clases…

Centros sin profes y profes sin centro

En el CEIP Nuestra Señora de la Estrella de El Garrobo, las familias se han negado a que sus menores entren al colegio ante la falta de 1 de los 8 docentes que le corresponden. Ahora mismo hay un grupo unificado de 3, 4 y 5 años con 21 chiquillos, cuando el máximo permitido es de 15. La solución de la consejería pasa por meter en el mismo grupo de 1° y 2° de Primaria a los de Infantil de 5 años.

Muy pedagógico. Entretanto, infinidad de docentes interinos siguen esperando que los llamen.

Colegios e institutos como contenedores

Todavía tendremos que dar las gracias por no empezar las clases el 1 de septiembre, como se le ha ocurrido a la presidenta de Madrid, o el 5, como han hecho en Cataluña. Esa película llegará más temprano que tarde aquí, igual que se ha planteado ya en Extremadura, por ejemplo.

Señora consejera, no lleve a la Educación Pública al pozo. Ya la han hundido bastante sus predecesores. Ante las políticas de acoso y derribo de lo público, CGT no transige ni se calla.