Érase una vez una subida salarial y de pensiones que vivía en un reino muy muy lejano de la subida del IPC

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Este año 2022 se inicia con una fuerte subida del IPC del 6,5 % —la más alta en 30 años— que, sin embargo, contrasta con la subida de salario para los funcionarios del 2 % y de pensiones del 2,5 % (las pensiones mínimas suben el 3 %). Esto supone una importante pérdida del poder adquisitivo de 4 puntos y recuerda a la crisis/estafa de 2008, que supuso una brecha social importante: al final de la misma había un sector mayoritario de la sociedad más empobrecido y una minoría, más enriquecida. De forma general, hasta ese momento quien tenía un trabajo podía tener una vida digna; no obstante, ha ido extendiéndose una situación nueva: a pesar de trabajar a jornada completa o más horas que antes, las personas no tienen ingresos suficientes, sufren pobreza energética, han de recurrir a comedores sociales o bancos de alimentos…

El 2,5 % es el resultado de aplicar el nuevo criterio de revalorización de las pensiones según el IPC medio de los doce meses del año previo. Esta fórmula se basa en calcular la media de los IPC interanuales de los doce meses anteriores. Para el año 2022, el IPC interanual de diciembre de 2020 y el IPC interanual de cada uno de los meses desde enero a noviembre de 2021. Este nuevo sistema de cálculo tiene el inconveniente de que, si hay meses con IPC interanual negativo, restan (en 2021 hubo dos) y que, si a finales de año se produce una fuerte subida (como la ocurrida por el encarecimiento de la electricidad y energía), el IPC medio es inferior al IPC de final de año. En términos coloquiales: los trileros de nuevo nos engañan.

Es necesario poner de nuevo en la agenda principios básicos que guiaron la actividad sindical durante años y permitieron mejorar la calidad de vida. “Trabajar menos horas, para poder trabajar todas”. Hace más de un siglo de la huelga de La Canadiense para reducir la semana laboral. Ahora las políticas neoliberales que imperan en la mayoría de los países nos están llevando a una reducción de salarios a la vez que se produce un incremento de horas de trabajo y una masa importante continúa engrosando las listas del paro. Esta subida no puede parar las movilizaciones y merece una contestación. Que no nos engañen: este cuento no nos lo creemos.