El personal de limpieza prometido por el COVID no es de la Junta

566

Es contratado a través de empresas en lugar recurrir a la bolsa que existe.

El 1 de septiembre los centros se han encontrado, en el mejor de los casos, con una o dos personas de refuerzo para las tareas de limpieza. Los centros donde el personal de limpieza es de la Consejería se han llevado la sorpresa de que se trata de personas que vienen con su uniforme de Global, Fissa, ILUNION, EULEN, Cliner o Clece, por ejemplo. En aquellos donde el servicio ya se lleva a cabo por una de estas empresas, lo que han hecho es aumentar algunas horas el contrato a quienes desempeñaban el trabajo. Por supuesto, se quedan cortas en ese aumento, de modo que la sobrecarga es inasumible. Los contratos son de un par de meses. Parece que la Consejería no confía en un curso presencial. Algunos ayuntamientos han ampliado la plantilla para estos fines.

Si la Consejería dispone de personal cualificado de bolsas de sustitución, debería haberle ofertado esos puestos de manera voluntaria, de modo que su no aceptación no conllevase penalización alguna, puesto que las condiciones laborales (salario, horario, convenio) son peores. Si bien las bolsas no fueron creadas para ese cometido (plan de choque, situación de emergencia), en situaciones excepcionales como esta se podría tirar de ellas. Igual que el profesorado de refuerzo COVID pertenece a las bolsas de interinos (no a las del SAE), en este personal de limpieza tendría que ser exactamente igual.  

Cómo degradar lo público  

No es una estrategia nueva. Es sencilla. Primero no se cubren las defunciones (así, como suena); después no se cubren las jubilaciones («se amortizan», dicen); luego no se cubren las bajas; progresivamente, como consecuencia de todo ello, las trabajadoras (es un sector con un porcentaje muy alto de mujeres) soportan un exceso de esfuerzo que a menudo acaba en lesiones. Poco a poco es cada vez más difícil realizar el trabajo en condiciones, pese a la profesionalidad de quienes lo ejercen, lo cual es la excusa perfecta para (¡oh, sorpresa!) acabar con el empleo público. Se puede incluso facilitar algún desplazamiento con el fin de agilizar la desaparición de esa especie en peligro de extinción: el personal de limpieza público. Donde dice limpieza puede poner usted lo que quiera.

El objetivo está claro: externalizar, privatizar, desmantelar lo público.

Desde CGT defendemos una educación 100% pública sin la intromisión de intereses empresariales.