Delegación escamotea unidades y docentes en la escuela pública onubense

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Desde el sindicato CGT, volvemos a encontrar en las aulas de nuestra provincia casos de ratios superiores a la legal, con los consecuentes perjuicios que ello ocasiona al alumnado, especialmente al más vulnerable. En otras ocasiones, las ratios excesivas, sin llegar a ser irregulares, dificultan una adecuada atención.

A veces son las propias familias quienes ponen en conocimiento público la situación en el centro. Es el caso del CEIP José Oliva (Huelva). En primer curso de primaria existen dos unidades con 26 alumnos, una ratio superior a la legal. Por si esto fuera poco, el citado curso alberga 8 alumnos con necesidades educativas especiales. Ello aumenta la complejidad de una situación ya de por sí difícil en un curso tan numeroso. Desde febrero, en las sucesivas comisiones de escolarización, se venía advirtiendo a los responsables de Planificación Educativa de la situación que se avecinaba. La petición del colegio era, sencillamente, una unidad más para este curso 22/23. Ante esto, la Delegación de Desarrollo Educativo denegó la escolarización de dos alumnos en junio, postergando su autorización hasta agosto. Así pretendieron justificarse para autorizar el incremento del 10% de la ratio, incremento permitido únicamente para situaciones sobrevenidas. Excepcionalidad que, por supuesto, no es aplicable en este caso.

En otros muchos casos, la mayoría, tenemos conocimiento de las carencias al personarnos en los centros educativos. En el CEIP Príncipe de España (Huelva) encontramos ratios justo en el límite en multitud de unidades, incluyendo las de infantil. Y eso que Delegación conoce de sobra, y desde hace años, la particular situación de este centro, con una muy alta proporción de alumnado (y familias) que no hablan castellano. ¿En qué condiciones se trabaja en un grupo de 3 años donde solo 3 de 21 alumnos conocen el idioma, o en 5 años, con la ratio a 24? ¿Cómo se puede enseñar a leer y escribir en estas condiciones? ¿Y si lo mismo sucede en tercero y cuarto, donde la ratio es 25? ¿Y si además el especialista ATAL (Aula Temporal de Adaptación Lingüística) no acude todos los días y ni siquiera lo hace a jornada completa? ¿Qué criterio se ha adoptado desde Planificación y desde Ordenación educativa para negar las unidades y los recursos necesarios a este centro? La escuela pública es la única que garantiza la inclusividad, la integración y la igualdad de oportunidades, pero para ello es necesario dotarla de medios.

En el CEIP Aurora Moreno (Gibraleón) encontramos dos unidades de cuarto de primaria a 25 y 26 alumnos, cifras que se incrementan cuando el alumnado del aula específica, así como el de flexibilización curricular, acude a sus grupos de referencia. Si la delegación territorial hubiera puesto los medios desde un principio, este nivel de cuarto de primaria contaría con una unidad más y el correspondiente aumento de plantilla. Una vez comenzado el curso, ni tan siquiera se ha concedido un docente de apoyo, y eso que la Administración conoce sobradamente las necesidades educativas de buena parte del alumnado de este centro. El orientador, que solo acude dos veces en semana, no da abasto para llevar a cabo las valoraciones del alumnado. Y sin diagnóstico, no hay posibilidad de solicitar recursos adicionales.

También en Gibraleón, en el CEIP Fuenteplata se hallan desbordados con la mayoría de ratios por encima de lo establecido, llegando incluso a 28 en algunos grupos. Paradójicamente, llevan varios años soportando supresiones de unidades. También aquí se les niega un especialista ATAL a tiempo completo, así como suficiente profesorado de apoyo, pese a que buena parte de su alumnado es extranjero.

La maniobra de no conceder todas las unidades debidas tiene otros efectos, como el desplazamiento de docentes con definitivos a otros centros, lo que confiere inestabilidad a las plantillas. Plantillas, por otra parte, escasas en maestras de primaria, que son quienes deben encargarse de las tutorías. Desde Consejería se prefiere enviar más especialistas que realizan un “dos por uno”: imparten su especialidad y también las tutorías, con el consiguiente recorte en personal docente. Una vez más, esta Administración se demuestra diestra en rebajas y recortes. Aún así, pese a todas las trabas, la profesionalidad y la dedicación del personal de la pública les permite sacar adelante, día a día, paso a paso, a su alumnado.