Canción del pirata de Torretriana

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Con diez rebrotes por banda,
viento en popa, la pandemia,
usted ya no nos la cuela:
es hora de dimitir.
Señor pirata que llaman
de los conciertos amigo,
lo público ha perseguido
del uno al otro confín.

Ondea en Torretriana
una lona, gime el viento,
la bandera en movimiento
color naranja y azul;
y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa;
cuando le damos estopa,
hace bien el avestruz.

«Navega, negocio mío,
sin temor,
que ni enemigo bravío
se avista en la lontananza,
ni pitada ni pancarta
harán menguar tu valor.

Treinta mesas
hemos puesto
en la ESO
con burbujas,
y han creído
directores
que eso era cosa
de brujas.

Que es mi cargo mi tesoro;
que es mi Dios neoliberal;
mi ley, según sople el viento;
mi única patria, MEDAC.

Allá muevan directivas
sus escritos
pidiéndome garantías
y presenten dimisiones;
mejor recen oraciones,
que a mí me importan un pito.

Y no hay aula,
sea cualquiera,
matinal
o comedor,
que no sienta
mi despecho
con pánico
y con pavor.

Que es mi cargo mi tesoro;
que es mi Dios neoliberal;
mi ley, según sople el viento;
mi única patria, MEDAC.

Si hablo del curso que viene
es de ver
cómo la gente se enciende.
Tamaño desquiciamiento,
por mucho que yo lo intento,
no lo consigo entender.

En las playas
y cumpleaños
hay un riesgo
por igual;
solo quiero
ahorrar dinero
y que me dejen
en paz.

Que es mi cargo mi tesoro;
que es mi Dios neoliberal;
mi ley, según sople el viento;
mi única patria, MEDAC.

¡Sentenciado estoy a muerte!
Yo me río;
no me abandone la suerte:
que la Viceconsejera
se reúna con cualquiera
y haga el trabajo mío.

Y si hay COVID,
¿qué más da?
Con unos coordinadores
y un lote
de profesores
se tienen
que conformar.

Que es mi cargo mi tesoro;
que es mi Dios neoliberal;
mi ley, según sople el viento;
mi única patria, MEDAC.

No habrá posibles desdobles
ni menor ratio:
daremos ordenadores
y a los niños prohibiremos,
cuando salgan al recreo,
que se junten en el patio.

¿Limpiadores?
Uno o dos.
¿Contratos?
Hasta diciembre.
Se siente por las abuelas:
aquí no concilia nadie.
Y no me asustan las huelgas.

Que es mi cargo mi tesoro;
que es mi Dios neoliberal;
mi ley, según sople el viento;
mi única patria, MEDAC».