Esta semana ha tenido lugar la mesa sectorial en la que se aprobó la subida salarial para los docentes andaluces

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Esta semana ha tenido lugar la mesa sectorial en la que se aprobó la subida salarial para los docentes andaluces. Todos los sindicatos de la mesa han corrido a llenar las redes con carteles anunciando que, para septiembre de 2024, el personal docente del grupo A2 cobrará 145€ más y el del grupo A1 165€ más. Se nota que están de precampaña.

Pero no es oro todo lo que reluce. La subida que pretende equiparar los salarios del personal docente andaluz a la media española se hará en varias veces a lo largo de tres años (septiembre de 2022, 2023 y septiembre de 2024). Para cuando cobremos lo mismo que la media estatal, esta ya habrá subido. Las y los docentes andaluces seguiremos lejos de cobrar la media española y más lejos todavía de cobrar la europea.

Seguimos perdiendo poder adquisitivo

En enero de este año, las nóminas de educación incrementaron en un 2% el salario base y los complementos (no los trienios ni los sexenios). Según lo firmado en la mesa sectorial, en septiembre nos pagarán 49,5 € más el grupo A1 y 43,5 € para el grupo A2. Esto supone una subida del 1,96%. La suma de ambos porcentajes no llega al 4%. Y esto, para septiembre de 2022.

La realidad es que la vida cada vez es más cara: de enero de 2021 a marzo de 2022, el IPC ha aumentado un 10,2%. Mientras, al profesorado nos intentan despistar con migajas y nos venden como logro un aumento que nos sigue manteniendo alejados a más de 6 puntos de la subida del IPC.

Más trabajo, menos trabajadoras

Que el consejero, Manuel Alejandro Cardenete, intente vender como “acuerdo histórico” este aumento a un profesorado cada vez más exprimido por la administración es una tomadura de pelo.

La consejería no solo no paga lo que sus plantillas merecen. Además las sobrecarga con tareas administrativas y burocráticas y ratios imposibles.

Y mientras, miles de interinas e interinos temen por sus puestos de trabajo porque el cierre de unidades, la pérdida de puestos COVID y la opacidad de las plazas ofertadas para estabilización apuntan a que el curso próximo serán muy pocos los que trabajen.